El visitante

Un nuevo compañero aparece a mediados del primer trimestre en la clase de Daniel. El aspecto de este visitante, es tan extraño como su nombre, Hiroyuki Kukiko, y no tarda en llamar la atención. Contra todo pronóstico, su extravagante comportamiento lo convierte en el alumno más popular de la clase. Daniel presiente que Hiroyuki esconde algo y está decidido a descubrirlo. ¿Quién es en realidad Hiroyuki Kukiko?
Libro escrito para Fiction Express en la primera edición en castellano de la plataforma.

Valoración global 4,4 sobre 5
2917 lectores puntuaron este libro

Intriga - humor

13.242 palabras

Escrito para Fiction Express

"Hola, el libro me ha gustado mucho, cuando me leía un capítulo tenía ganas de leerme el próximo capítulo, el tema esto del misterio ha sido una idea genial, yo no me esperaba que el Hiroyuki fuese un … Al principio, me esperaba que Hiroyuki fuese un … i no un …. Espero que hagas otro libro como este, de la misma temática. Adiós." Eggamer, 4 enero 2021
"Este libro me ha transportado a la historia, y también me he sentido un alumno de esa escuela. Estos libros que sin tú hacer esfuerzo, ya te enganchan a la historia o del tema que hablen, creó que este libro tendría que leérselo todo el mundo, me ha gustado tanto el libro que parecía una gran película. Lo que más me ha gustado es como Dani encubre al visitante. Creo que si fuera tú, estaría orgulloso de mi libro. ¡Porque es un librazo! Gracias por hacer que el tiempo que he dedicado a este libro me haya sido de provecho." D.B., 20 diciembre 2020

Dani y Mónica, una compañera de la primera fila, eran los únicos que tenían una silla que no cojeaba en absoluto y podían sentarse confiando en su total estabilidad. No obstante, ese día, al entrar en clase, Dani vio que, en su sitio, en la segunda fila junto a la ventana, se había sentado un extraño chico al que no había visto antes. Era flaco y huesudo, llevaba el pelo negro muy despeinado y tenía una cabeza pequeña y rectangular, en forma de caja de detergente, de la que sobresalían dos orejas inmensas. Era, sin duda, un muchacho raro. Daniel se tambaleó un poco a causa de aquella inesperada sorpresa. Y acercándose a su pupitre con disimulo, miró ávidamente su silla, como si fuera un tesoro personal perdido hacía años y acabado de reencontrar. El chico nuevo levantó la cabeza, lo miró con ojos como platos y parpadeó muy lentamente. Daniel fue incapaz de reclamársela; tenía una mirada tan tierna y dulce que, en aquel mismo momento, decidió cederle el sitio y no lamentarse más.

—Hola —saludó con una sonrisa tímida, pero amistosa.